
No te descubrimos nada sobre la importancia y representatividad de las marcas chinas, más aún con su desembarco en Europa y España. Una de las últimas en llegar, Geely, parece querer acaparar todos los titulares, no solo por su dupla de modelos con la que aterriza, sino por la reciente información relativa a su posible entrada en la planta de Ford en Almussafes.
Una decisión que puede convertirse en uno de los grandes movimientos industriales del año para el automóvil europeo. Las conversaciones entre ambas compañías, adelantadas hace meses y ahora mucho más avanzadas, apuntan a un escenario que mezcla reindustrialización, electrificación y geopolítica industrial en plena batalla comercial entre Bruselas y Pekín.
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Este medio ha contactado con Geely Auto España y si bien desde la marca “no hacen declaraciones al respecto”, diversas fuentes aseguran que el fabricante chino negocia la adquisición o el uso industrial de la nave Body 3 de la factoría valenciana, la instalación más moderna del complejo de Almussafes. El objetivo sería producir vehículos propios de Geely y, potencialmente, modelos para Ford sobre plataformas compartidas.
Una manera de esquivar los aranceles
gigafactoría de baterías de Sagunto y el desembarco creciente de fabricantes asiáticos.
La clave industrial de la negociación está en el acceso de Geely a capacidad productiva dentro de la Unión Europea. Fabricar en España permitiría al grupo chino reducir costes logísticos, acelerar tiempos de entrega y, sobre todo, minimizar el impacto de los aranceles europeos sobre vehículos eléctricos fabricados en China.
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El movimiento refleja además un cambio profundo en la estrategia de los fabricantes chinos. Ya no basta con exportar vehículos a Europa; ahora buscan implantarse industrialmente dentro del continente para ganar competitividad, mejorar imagen de marca y acercarse al cliente europeo.
Almussafes necesita nuevos proyectos industriales
Ford, la operación también tendría sentido estratégico. La multinacional estadounidense atraviesa una compleja transición en Europa, marcada por el ajuste de capacidad industrial y por un mercado eléctrico que crece a menor velocidad de la prevista. La colaboración con un fabricante chino permitiría monetizar activos infrautilizados y mantener empleo especializado en Valencia mientras llega el nuevo vehículo multienergía previsto para 2027.
La planta valenciana ha sufrido sucesivos ERTE y recortes de producción tras la desaparición de varios modelos históricos. Durante años fue una de las instalaciones más importantes de Ford en Europa, pero la transición hacia la electrificación y la reorganización global de la compañía han reducido progresivamente su carga de trabajo. La llegada de nuevos proyectos industriales permitiría garantizar actividad a medio plazo y ofrecer estabilidad a miles de trabajadores y empresas proveedoras que dependen directamente de Almussafes.
Valencia emerge como polo europeo del coche eléctrico
gigafactoría de PowerCo en Sagunto refuerza todavía más ese ecosistema. La producción de baterías, componentes electrónicos y sistemas de almacenamiento energético está transformando el arco mediterráneo español en un centro estratégico para la automoción electrificada.
Las informaciones apuntan además a que Almussafes podría fabricar un SUV compacto multienergía basado en plataformas flexibles capaces de integrar versiones híbridas, híbridas enchufables y eléctricas. Ese enfoque encaja con la evolución actual del mercado europeo, donde muchos fabricantes están ralentizando la transición exclusivamente eléctrica para apostar por soluciones tecnológicas más adaptables.
Geely no es un actor menor. El grupo chino controla marcas como Volvo, Polestar, Lotus, Lynk & Co o Zeekr y se ha convertido en uno de los conglomerados automovilísticos más influyentes del mundo. Su estrategia combina plataformas globales, electrificación y acuerdos tecnológicos con fabricantes internacionales.
