
No es fácil ser pionero en algo, pero más complicado aún es mantenerse en el tiempo con éxito. Eso fue lo que hizo Nissan con el Leaf, convertirlo en el eléctrico de referencia hace ya tres lustros, cuando los vehículos eléctricos eran solo un germen, los rivales se contaban con los dedos de una mano y el único Tesla que había era uno basado en un Lotus.
Pero los tiempos cambian y cierto es que Nissan, al igual que ocurrió con el Qashqai (prueba) o con Juke, dejó un poco en la estacada al que fue su gran valedor cero emisiones, durmiéndose en los laureles y provocando que esa competencia fura cada vez mayor (algo que no se puede controlar), pero sobre todo permitiendo que le pasaran por la derecha y le relegaran hasta casi el ostracismo. Con todo y tras casi un lustro en el anonimato, la firma japonesa presenta su tercera generación en lo que además es un cambio radical de su concepto.
Estilo crossover
Ariya (prueba), ya que mide 4,35 metros lo que supone además una rebaja de longitud frente a su predecesor. En lo que a estética se refiere, su principal punto es el trabajo aerodinámico, donde Nissan consigue un Cx de solo 0.25, es decir, uno de los mejores del segmento, contribuyendo directamente a una mayor autonomía y a un comportamiento más eficiente en carretera. Para conseguirlo, emplea soluciones como los tiradores de las puertas enrasados, llantas carenadas o esa pronunciada caída del techo en su parte final que acaba en una especie de cola de pato.
nuevo Micra.
Un interior digital y capaz
intentos de venderla a otros postores, y ello provoca que este nuevo Leaf 2025 se construya sobre la misma base no solo del Ariya, sino también de primos como el Renault Scénic, es decir, la plataforma CMF-EV. Esto le permitirá ofrecer una dinámica de conducción notable, así como un confort de rodadura excepcional al tiempo que brindar una gama mecánica amplia.
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Lo primero que hay que resaltar es que el bloque motor es un 10% más compacto que el de la generación anterior, lo que permite optimizar el espacio y la eficiencia. A partir de ahí podrás elegir una alternativa de 170 CV y otra de 218 CV, ambas con una velocidad máxima de 160 km/h. Una de las mejoras de este coche no es otra que la gestión térmica inteligente, que regula la temperatura de la batería, el motor y otros componentes eléctricos. Este sistema utiliza refrigeración líquida y aprovecha el calor residual para optimizar la eficiencia y la velocidad de carga, anticipando la temperatura ideal de la batería antes de llegar a un punto de recarga.
… y dos baterías
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Otras diferencia es la potencia de carga en conectores rápidos: de 105 kW en la pequeña y de 150 kW en la grande, permitiendo en este segundo caso recuperar hasta 417 km de autonomía en solo 30 minutos. Sí comparten en ambos casos las funciones de carga bidireccional V2L (Vehicle-to-Load), suministrando hasta 3,6 kW y V2G (Vehicle-to-Grid), permitiéndole devolver energía a la red eléctrica, ayudando a reducir costes y a estabilizar el sistema energético doméstico.
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