
Mercedes-AMG acaba de cruzar una de las fronteras más simbólicas de su historia reciente. La división deportiva de Mercedes no ha electrificado simplemente una berlina de altas prestaciones: ha transformado uno de sus modelos más emocionales en un coche completamente eléctrico que busca demostrar que la deportividad de Affalterbach puede sobrevivir sin un V8 bajo el capó.
El nuevo Mercedes-AMG GT 4 Puertas Coupé abandona la combustión y se convierte en el primer gran turismo eléctrico de altas prestaciones desarrollado sobre una arquitectura específica de AMG, con cifras que lo sitúan directamente frente al Porsche Taycan Turbo GT, el Audi e-tron GT RS Performance (prueba) o el Lucid Air Sapphire.
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La segunda generación del modelo cambia por completo de planteamiento. Mide 5,09 metros de longitud, mantiene una carrocería de cinco puertas se convierte en la respuesta a un segmento donde Porsche ha construido una posición muy sólida con el Taycan y donde los fabricantes chinos empiezan a demostrar que la alta potencia eléctrica ya no es exclusiva de las marcas europeas.
Tres motores axiales para redefinir el rendimiento AMG
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Inicialmente en dos versiones: GT 55, con 816 CV, y GT 63, con 1.169 CV. La segunda recurre a una configuración de tres motores, con dos propulsores en el eje trasero y uno adicional en el delantero, para alcanzar esos 1.169 CV y ofrecer tracción total eléctrica. En la práctica, esto permite una entrega de potencia inmediata, una capacidad de reparto de par mucho más precisa y una gestión dinámica que puede variar constantemente el comportamiento del vehículo en función del modo de conducción, el agarre disponible o la demanda del conductor.
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Este punto resulta especialmente importante porque Mercedes-AMG no solo busca potencia. El fabricante quiere que el coche sea realmente utilizable como gran turismo eléctrico, capaz de cubrir largas distancias y reducir al mínimo las paradas de carga. Esa combinación de autonomía cercana a 700 kilómetros y recarga ultrarrápida puede ser uno de los argumentos más sólidos del modelo frente a otros deportivos eléctricos.
Aerodinámica activa y chasis de alto rendimiento
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La suspensión también recibe un tratamiento específico. El modelo equipa de serie AMG Active Ride Control, con muelles neumáticos, amortiguadores regulables y un circuito hidráulico capaz de controlar el balanceo de la carrocería sin necesidad de recurrir a barras estabilizadoras tradicionales.

