
Si hablamos de Euskadi, hablamos de industria. Y lo que más le preocupa, no sólo de hoy, sino de toda la vida, son los costes energéticos. Unos costes que pueden alcanzar el 50% del total de gastos de una gran industria electrointensiva.
Es fundamental que la industria sea más competitiva, pero también necesita a la vez descarbonizarse. De todo ello se habló largo y tendido en el Foro Vasco de Energía que organizó este jueves El Periódico de la Energía en Bilbao.
El presidente de Build to Zero, Joaquín Coronado, fue el encargado de hacer una presentación sobre la importancia de la competitividad industrial y el impacto de los costes energéticos.
Coronado explicó de una manera muy clara y concisa la oportunidad que se le brinda a España para liderar los costes energéticos en Europa y así contentar a los consumidores industriales.
El directivo mostró cuál es el punto de partida, en comparación con otras economías como la norteamericana que posee una electricidad infinitamente más barata que la europea.
“El precio medio de la electricidad en Europa para la industria, para el consumo no doméstico, quitando toda la baja tensión es 23 céntimos por kilovatio hora (kWh). En nuestro país es 17c€/kWh, es decir, tenemos una ventaja sustancial respecto a Europa, pero sigue siendo todavía más del doble que que en Estados Unidos. Si eso lo llevamos a las tarifas de media tensión, la media de 2024 para las tarifas 6.1 y 6.2 que son las más comunes, es de entre 10-12 céntimos de euro el el kilovatio hora, que sigue siendo un cincuenta por ciento más que en Estados Unidos, pero bueno, ya no estamos tan lejos”, explicó.
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Reducción drástica
Europa nos dice que hay que bajar los costes de la electricidad al igual que su fiscalidad. “Por primera vez en dos décadas, tenemos una oportunidad de bajar esos costes fijos”, dijo.
Para 2028 se espera ya no pagar por el déficit de tarifa y eso es quitarse unos 2.400 millones de euros al año. A ello se le puede añadir que en 2031 ya se dejarán de pagar las primas a las renovables y cogeneración.
También se pueden reducir los costes extrapeninsulares que ascienden a día de hoy a unos 800 millones de euros anuales.
“Eso significa que en 2.028, sin hacer nada, o sea, sin recortar nada, los costes eléctricos podrían bajar 3.500 millones de euros. Eso significa que podemos eliminar el impuesto del 7% de la generación, que se puso con la ley 15/2012, eliminar el canon hidráulico, que entró en vigor por primera vez en el año 2013, y eliminar el impuesto al combustible gastado nuclear, que se puso para cuadrar el el déficit. Con lo cual se puede extender la vida de las nucleares sin coste fiscal para los ciudadanos”, explicó.

