
Volvo Cars y la energética sueca Vattenfall han unido fuerzas para lanzar una iniciativa ambiciosa: un año completo de carga doméstica gratuita y libre de combustibles fósiles para todos los nuevos compradores de vehículos eléctricos en Suecia. El programa, que arrancará en febrero de 2026, busca derribar una de las mayores barreras de entrada al coche eléctrico: el coste y la gestión de la recarga en casa.
Apuesta eléctrica
Volvo EX90. La propuesta aplica tanto para compras como para leasing, y se gestiona a través de la app de Volvo Cars, que integra funciones de carga inteligente para aprovechar las horas de menor demanda y emisiones reducidas en la red.
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Desde la propia aplicación, los usuarios podrán monitorizar el consumo de su vehículo y el nivel de carga de la batería. Los importes correspondientes se deducirán directamente de la factura mensual de electricidad de Vattenfall, eliminando cualquier gestión adicional para el cliente. Alejandro Castro Pérez, vicepresidente de Soluciones Energéticas de Volvo Cars, resumió la intención de la marca: “Queremos facilitar la transición eléctrica, ofreciendo no solo un producto sino también una experiencia energéticamente sostenible”.
De Suecia al resto del mundo
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La alianza con Vattenfall no es nueva: ambas compañías han colaborado anteriormente en iniciativas para acelerar la movilidad eléctrica, desde el desarrollo del primer híbrido enchufable diésel del mundo (el Volvo V60 de 2012) hasta el suministro de energía 100 % libre de combustibles fósiles en la planta de Torslanda. Branislav Slavic, director de Soluciones de Clientes en Vattenfall Nordics, calificó la colaboración como “un paso sostenible hacia una movilidad sin emisiones accesible para todos”.
Tecnología bidireccional: el futuro energético de Volvo
carga bidireccional y las tecnologías V2X (Vehicle-to-Everything) en modelos como el Volvo EX90. Este avance permitirá que los vehículos eléctricos no solo consuman energía, sino que también puedan suministrarla al hogar o incluso venderla de nuevo a la red, transformando el coche en una pieza activa dentro del ecosistema energético.
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Gracias a esta capacidad, un vehículo aparcado podría alimentar la vivienda durante picos de demanda o cortes eléctricos, equilibrando la red y permitiendo al usuario optimizar sus costes energéticos. Volvo considera esta integración como clave para demostrar que los automóviles pueden desempeñar un papel fundamental en la transición hacia un sistema energético más limpio y descentralizado.
