
Ya te lo hemos dicho varias veces, pero durante años Toyota ha sido criticada por no sumarse con premura al mercado de los vehículos eléctricos. Sin embargo, desde 2021, la marca ha trabajado de forma discreta pero constante junto a Sumitomo Metal Mining para desarrollar materiales de cátodo avanzados, meta que hoy cobra especial relevancia por el papel crucial de las baterías de estado sólido en el futuro de la automoción.
Esta colaboración apuesta por superar desafíos técnicos, como la degradación del cátodo con los ciclos de carga y descarga, mediante la formulación de un material altamente resistente y preparado para la producción masiva.
¿Por qué son revolucionarias las baterías de estado sólido?
baterías de estado sólido, al reemplazar los electrolitos líquidos por sólidos, estas baterías permiten tener una mayor densidad energética y autonomía, superando los 1.000 km previstos en la primera generación y hasta 1.200 km en la segunda. Del mismo modo, los tiempos de carga ultrarrápida se reducen considerablemente, pues para pasar del 10 a 80% solo se necesitan apenas 10 minutos.
Por último, ofrecen una mayor vida útil y una mayor seguridad ante sobrecalentamientos o riesgos de incendio. Además, su diseño compacto y robusto permite mejores prestaciones para los eléctricos y contribuye a reducir el peso total del vehículo, ampliando el rango de aplicaciones y optimizando los recursos energéticos.
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Aunque Toyota busca liderar la innovación, rivales como BMW, Honda, Stellantis y Mercedes ya han iniciado proyectos piloto y demostradores de baterías de estado sólido. El éxito de Toyota y Sumitomo podría marcar un punto de inflexión, acelerando la transición energética y estableciendo nuevos estándares para la movilidad sostenible.
El acuerdo Toyota-Sumitomo
China crea la ‘Sociedad de las baterías de estado sólido’
Se prevé que la planta en Chiba esté operativa en junio de 2027, integrando un flujo continuo desde la materia prima hasta el producto final, lo que refuerza la autosuficiencia y la reducción de la dependencia de China y Corea del Sur para la fabricación de baterías. Japón destina más de 1 billón de yenes al desarrollo y fabricación doméstica de baterías, anticipando un futuro en el que la tecnología de estado sólido marque la pauta a nivel mundial.
El primer modelo, en 2027

