
La transición global hacia una energía más limpia sigue siendo sólida, aunque el ritmo de la transición energética en Estados Unidos se ha desacelerado drásticamente debido a recientes reversiones de políticas. Según la novena edición del Energy Transition Outlook de DNV, la desaceleración en EEUU tendrá solo un efecto marginal en el progreso mundial, ya que el impulso continúa creciendo en otras regiones, especialmente en China.
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En Estados Unidos, las reversiones de políticas y el renovado apoyo a los combustibles fósiles se espera que retrasen la reducción de emisiones unos cinco años, con proyecciones de emisiones anuales de CO₂ entre 500 y 1.000 millones de toneladas más altas de lo previsto anteriormente.
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“En varios sectores, el progreso tecnológico y la reducción de costos están impulsando la transición energética, pero en los sectores más difíciles de descarbonizar, se necesita mucha más ayuda política. Aunque las tensiones geopolíticas y las prioridades nacionales añaden complejidad, la dirección global de la transición energética sigue siendo clara”, añadió Eriksen.
