
Mercedes-Benz ha experimentado una profunda transformación en su estrategia eléctrica en los últimos años, pasando de un enfoque disruptivo a una postura pragmática basada en la demanda real del mercado. Aunque la marca alemana anunció en 2021 una ambiciosa hoja de ruta para electrificarse al 100% en 2030, las cifras de ventas de sus modelos eléctricos, en especial gamas como el EQE (prueba) y EQS, no alcanzaron las expectativas, provocando una revisión a fondo de los planes iniciales.
Así, Mercedes ha decidido eliminar la sub-marca EQ para integrar la electrificación como un atributo más dentro de su gama, dejando de diferenciar visualmente estos vehículos e impulsando la continuidad de modelos tradicionales, como el GLC (prueba) y la Clase A, que seguirán conviviendo con sus homólogos electrificados.
Hay sitio para todos
Mercedes-Benz mira al sol para olvidarse de los cables de carga
Su estrategia inmediata se basa en flexibilizar la oferta, adaptar diseños para no alienar a los clientes tradicionales y asegurar la rentabilidad durante la transición. La apuesta tecnológica se manifiesta en inversión en I+D, nuevas generaciones de baterías y motores desarrollados junto a socios como CATL y técnicos de F1. El futuro para Mercedes-Benz se basa en escuchar al cliente y combinar innovación eléctrica con soluciones probadas, ajustando permanentemente su rumbo según la recepción del mercado y la evolución regulatoria.
¿Y el diésel?
España. En la primera mitad de 2025, las matriculaciones de vehículos diésel en España alcanzaron solo un 5.2% del total, una caída drástica desde el 71% registrado hace quince años.
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Este descenso se debe a varios factores, entre ellos el escándalo de emisiones “Dieselgate” que afectó la confianza en esta tecnología, así como las sucesivas restricciones y mensajes políticos que han marcado el fin cercano del diésel. La reducción de la oferta por parte de los fabricantes, que prefieren apostar por motores híbridos convencionales, híbridos enchufables y híbridos ligeros, casi siempre con motores de gasolina, también ha contribuido al desplome en la demanda del diésel.
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Primero porque tenemos una batería tan grande casi como la de algunos eléctricos, en el que eso sí de los 31,2 kWh brutos, netos son 23,4 kWh. Pero incluso con eso, Mercedes nos dice que podemos cubrir 128 km en modo cero emisiones de los cuales, reales, son 100 km, y con total rotundidad. Segundo, porque cuando la batería se agota, la podemos conectar incluso a tomas de corriente continua hasta de 60 kW, necesitando 20 min para obtener el 80%.
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Del mismo modo, tenemos dos programas de conducción destinados al sistema eléctrico: el EL (eléctrico) que fuerza el uso del entramado cero emisiones y el BH (Battery Hold) que nos permiten mantener el porcentaje de la carga deseado para ser usado con posterioridad. De hecho, podemos incluso cargarlo en marcha si así lo requerimos, pero entonces el consumo se elevará ligeramente. Luego tenemos el resto propio del GLC como son el Sport, el Individual y el off road, que permite que circulemos con más solvencia por terrenos no asfaltados, sobre todo si equipas, como te contaré más adelante, el paquete de conducción dinámica.
Primera prueba del Mercedes-Benz EQE SUV: lo mejor de dos mundos
Luce la etiqueta ECO, evidente, y sus prestaciones no desmerecen, con un 0 a 100 km/h de 7,6 segundos y una velocidad máxima de 238 km/h. Sin embargo, lo más llamativo de este coche es, sin duda el consumo hasta el punto de homologar de media 4,8 l/10 km lo que unido a los 66 litros de depósito nos permitirá tener casi 1.400 km de autonomía. Es decir, que si te lo propones te daría para ir de Madrid a París sin repostar (la distancia entre ambas capitales es de 1.273 km).
incendios asolaran desgraciadamente la zona), cubriendo en total y solo en el viaje, unos 1.000 km, es decir, que deberíamos estar ya despreocupados.
Berlina de representación
Mercedes-Benz Clase G 2024: aventurero ECO
Mientras disfrutamos del excelso confort de marcha, propio ya de una berlina de ultralujo, disfrutamos de la evolución sufrida en el interior de este Clase E. Porque aquí es donde más podríamos asemejarlo a un Clase S en miniatura gracias, entre otros, a la pantalla Hypescreen que cruza todo el salpicadero con tres monitores, de 12,3 pulgadas para el cuadro, 14,3” dispuesta verticalmente para la pantalla central y otras 12,3 pulgadas frente al copiloto, siendo, eso sí, opcional. Todo ello sin olvidar el Head-up display (también de pago) o el sistema de visualización 3D del navegador.

