
Reverion, nacida en 2022 como una spin-off de la Universidad Técnica de Múnich, está redefiniendo el papel del biogás en la transición energética. Valorada ya en 263 millones de euros, esta cleantech ha desarrollado una tecnología de pilas de combustible de óxido sólido (SOFC) reversible que funciona como una “batería de gas” gigante. A diferencia de los motores de combustión tradicionales, su sistema alcanza una eficiencia eléctrica récord de hasta el 80%, duplicando la producción de energía a partir de la misma cantidad de biogás. Pero su gran hito es el carácter “carbono negativo”: captura el CO₂ puro generado en el proceso para su almacenamiento geológico permanente, transformando los residuos agrícolas en una herramienta activa contra el cambio climático.
El mercado ha respondido con entusiasmo. Reverion ya cuenta con más de 85 millones de euros en pedidos anticipados y declaran haber captado financiación por valor de 95 millones de dólares (80,6 millones de euros). Un punto de inflexión clave ha sido el contrato firmado en noviembre con la coalición Frontier (liderada por Google, Stripe y H&M) para la eliminación de 96.000 toneladas de CO₂ entre 2027 y 2030. Este contrato valida su modelo de eliminación de carbono basada en biomasa (BiCRS) y posiciona a la empresa como un líder en la captura descentralizada, ofreciendo a los agricultores una vía de ingresos mucho más rentable que la simple venta de electricidad.
La versatilidad de Reverion reside en su diseño modular en contenedores, que permite cambiar entre la generación de energía y el modo de electrólisis en cuestión de minutos. Cuando hay exceso de oferta solar o eólica y los precios caen, la unidad produce hidrógeno verde o metano sintético, almacenando la energía sobrante. Con más de 120.000 plantas de biogás en el mundo, el potencial es inmenso: la IEA proyecta que esta vía podría eliminar 2 gigatoneladas de CO₂ anuales para 2040. En esta entrevista, Stephan Herrmann nos detalla cómo pretenden transformar cada planta de biogás en un sumidero de carbono rentable y un pilar de estabilidad para la red eléctrica global.

