Imagen: Una trabajadora de TAE Technologies está dentro del dispositivo de fusión nuclear Norm en Foothills Ranch, California.

Durante décadas, la energía de fusión nuclear fue el eterno prometedor del sector energético, un chiste recurrente que siempre estaba “a 30 años vista”. Hoy, ese horizonte se ha acortado drásticamente. Lo que parecía ciencia ficción se ha transformado en una carrera tecnológica tangible y febril, atrayendo miles de millones de capital privado y a gigantes tecnológicos con una sed insaciable de energía. El impulso no es solo científico, sino financiero: la fusión promete ser la fuente definitiva de energía limpia, densa y casi ilimitada, capaz de alterar mercados de billones de dólares y redefinir la geopolítica energética global.

El punto de inflexión llegó a finales de 2022, cuando el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore anunció un hito histórico: había logrado una reacción de fusión controlada que generó más energía de la que consumieron los láseres para iniciarla. Este “primer encendido”, calificado como el “momento de los hermanos Wright” de la fusión por su principal diseñadora, Annie Kritcher, demostró que la ciencia subyacente es sólida. La carrera ya no es sobre el “si”, sino sobre el “cuándo” y el “quién”.

Tres avances tecnológicos clave están impulsando esta revolución: chips informáticos más potentes, inteligencia artificial sofisticada y, crucialmente, imanes superconductores de alta temperatura. Juntos, permiten diseños de reactores más avanzados, simulaciones precisas y esquemas de control complejos. Además, la demanda explosiva de electricidad por parte de los centros de datos de IA ha creado un cliente ideal y con recursos: empresas como Microsoft y Google, que necesitan cantidades masivas de energía limpia y constante. “Para los hyperscalers, tienes un despliegue de infraestructura con mucha hambre de energía. Pueden permitirse gastar en tecnología nueva”, afirma Bob Mumgaard, CEO de Commonwealth Fusion Systems (CFS).

La financiación privada en el sector se acerca ya a los 10.000 millones de dólares, y una nueva generación de startups compite por liderar la comercialización. Estas son las que más capital han captado, encabezando una transformación que mezcla alta tecnología, ambición descomunal y, en algún caso, una polémica inesperada.

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Commonwealth Fusion Systems

El indiscutible líder en financiación es Commonwealth Fusion Systems, con cerca de 3.000 millones de dólares recaudados, incluidos 863 millones en una ronda Serie B2 en agosto de 2025. Surgida del MIT, CFS apuesta por el diseño de tokamak, un reactor con forma de dónut que confina el plasma con potentísimos imanes superconductores. Su planta piloto, SPARC, está en construcción en Massachusetts y se espera que esté operativa en 2026-2027. Su primer reactor comercial, ARC (de 400 MW), se construirá cerca de Richmond, Virginia, y Google ya ha acordado comprar la mitad de su producción. “Necesitamos una central eléctrica que genere energía, y la necesitamos lo antes posible”, afirma Mumgaard. CFS, respaldada por Breakthrough Energy Ventures (de Bill Gates) y Nvidia, representa la vía más consensuada y capitalizada hacia la fusión comercial.

Imagen: Commonwealth Fusion Systems /></p><h3>TAE Technologies: Una fusión con polémica</h3>
<p>Fundada en 1998, <strong>TAE Technologies</strong> es una veterana que ha recaudado 1.790 millones de dólares y utiliza una configuración de campo invertido estabilizada con haces de partículas. Sin embargo, su noticia más sonada trasciende lo tecnológico. En diciembre de 2025 anunció una fusión con Trump Media & Technology Group en una transacción que valoraría la empresa combinada en 6.000 millones de dólares, llevando la inversión en fusión a los mercados públicos de la mano de la empresa del expresidente Donald Trump.</p>
<p>Este movimiento ha generado un intenso debate. Su CEO, Michl Binderbauer, defiende la operación con audacia: “Es grande, audaz y rápido. Haces una gran apuesta con audacia en el corazón, y te permite correr muy rápido”, dijo. “Al final, si obtenemos más escrutinio por el trato que hicimos, en realidad no me molesta. Suena perverso, pero lo acepto de alguna manera porque dejamos que la tecnología hable. Sé que nuestra tecnología tendrá éxito. Que se juzgue en un nivel quizás aún más profundo”.</p>
<p><img src=Las empresas de fusión nuclear piden a Alemania que participe en el programa de apoyo de la UE

En Alemania, Proxima Fusion, que acaba de cerrar una Serie A ampliada de 145 millones de euros, apuesta por el complejo pero estable estelarator. Su CEO, Francesco Sciortino, ve un futuro transformador: “La fusión tiene el potencial de transformar fundamentalmente la forma en que pensamos sobre la energía, cambiando el mundo de un lugar controlado por aquellos con reservas de petróleo y gas, a uno donde la tecnología permite a los países controlar su propio destino”.

La japonesa Kyoto Fusioneering (191 millones de dólares) se posiciona como el proveedor de componentes críticos, mientras que en China, Startorus Fusion acaba de captar 143 millones de dólares, la mayor ronda inicial del país, mostrando la ambición global.

Ingeniería, escala y capital

La convicción generalizada es que los principales obstáculos científicos están superados. “Ahora es realmente un problema de ingeniería, y los humanos somos bastante buenos ingenieros”, señala Ratu Mataira, fundador de OpenStar Technologies. El reto es construir, escalar y reducir costes. Aquí, la financiación sigue siendo la clave. Aunque las sumas son astronómicas, palidecen frente a los 18 billones de dólares que se necesitarán en inversiones eléctricas globales para 2050.

Imagen: Ratu Mataira, fundador de OpenStar Technologies /></p><p>Mataira cree que la industria incipiente se está tomando el asunto en serio. "Dado que la fusión es tecnología pura y capital puro, las economías de escala y costos nos permiten proyectar poder reducir esos costos con el tiempo. Eventualmente, la fusión será la fuente de energía dominante. La fusión no es solo una oportunidad de mil millones de dólares; es una oportunidad de billones de dólares. Esto puede cambiar el equilibrio geopolítico", insiste Mataira.</p>
<p>El regulador estadounidense (NRC) facilitará el camino con un marco más ágil que el de la fisión. “Deberías poder construir una de estas cosas en tres a cinco años cuando seas bueno en ello”, opina Chris Mowry, CEO de <strong>Type One Energy</strong>. La fusión ya no es una quimera. Es una apuesta de capital riesgo a escala planetaria, respaldada por la ciencia, impulsada por la IA y la descarbonización. Como resume Charles Boakye, analista de <strong>Jefferies</strong>, “siempre hemos aumentado la densidad energética... La fusión sería la fuente final”. La carrera por el santo grial energético está más viva que nunca, y el mundo observa si estos modernos prometeos lograrán, por fin, dominar el poder de las estrellas y, en el proceso, redefinir nuestro futuro energético.</p></div></body></html>

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