
En la región italiana de Calabria, un pequeño equipo de ingenieros está intentando algo que muchos consideraban ya territorio cerrado: reinventar el motor de combustión interna. La startup Heart Combustion Engine (HCE), fundada por los hermanos Giuseppe Maria (CEO) y Aristide Miceli, defiende que todavía hay margen para innovar profundamente en los motores térmicos, siempre que sean eficientes y compatibles con combustibles de bajas emisiones.
Entrevistamos a su CEO, a quien le gusta recordar la cita “el futuro es ecléctico, no dominado por una sola tecnología”, atribuida a Kelly Senecal, experto en motores y cofundador de Convergent Science. Para Miceli, “la electrificación es crucial, pero no puede cubrirlo todo”.
El ciclo en 360°: la “trayectoria en forma de corazón”
La innovación clave de HCE es un diseño que completa el ciclo completo de 4 tiempos (Otto) en una sola revolución del cigüeñal, en lugar de dos. A simple vista, parece un desafío a la física, pero la compañía ha patentado un sofisticado mecanismo con dos ejes sincronizados y un sistema de bielas y palancas que genera una trayectoria que recuerda a un corazón. De ahí el nombre.
“Nuestro motor realiza admisión, compresión, combustión y escape en 360 grados, gracias a dos puntos muertos superiores y dos inferiores en un solo giro”, explica Miceli. “El resultado es hasta el doble de potencia específica respecto a un motor convencional”.
Llama la atención la capacidad de variar por separado la carrera de compresión y de expansión, lo que permite adaptarse a combustibles muy distintos sin rediseñar el motor. “Podemos ajustar el ratio de compresión para gasolina, hidrógeno, amoníaco o e-fuels simplemente cambiando geometrías internas”.

