
Commonwealth Fusion Systems (CFS), empresa derivada del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que lidera el desarrollo de la fusión nuclear de nueva generación, ha anunciado una alianza con Google DeepMind para aplicar inteligencia artificial al control del plasma y la optimización de sus reactores. La colaboración, que combina dos de los campos tecnológicos más prometedores del momento, la fusión y la IA, busca acelerar la llegada de la energía de fusión a la fase comercial.
Para conocer los detalles de este acuerdo y los próximos hitos del proyecto SPARC, el reactor experimental de CFS, entrevistamos a su director ejecutivo, Bob Mumgaard, quien explica cómo la IA puede transformar el control de los reactores y reducir los costes de desarrollo en la carrera hacia una fuente de energía limpia, segura y prácticamente ilimitada.
“El control del plasma es uno de los problemas más complejos de la física moderna”, señala Mumgaard. “La fusión requiere mantener una sustancia más caliente que el núcleo del Sol confinada de forma estable y continua. Cualquier fluctuación puede desestabilizar el sistema y apagar la reacción. La IA nos ofrece una herramienta para anticipar y corregir esas inestabilidades en tiempo real”.
El acuerdo entre CFS y Google DeepMind se estructura en tres grandes áreas de trabajo con impacto directo en el proyecto SPARC, diseñado para demostrar la viabilidad de la fusión comercial antes de que finalice la década. Una de ellas se centra en el desarrollo de simulaciones de plasma mucho más rápidas, un campo donde el software tradicional puede tardar días o semanas en generar resultados. “Con el nuevo marco TORAX de DeepMind, basado en módulos de física asistidos por inteligencia artificial, podemos obtener los mismos resultados en cuestión de minutos”, explica. “Eso nos permite explorar miles de configuraciones y avanzar más deprisa en el diseño de SPARC”.
imanes de alta temperatura (HTS) puede generar más energía de la que consume, un hito conocido en la comunidad científica como Q>1. “Pasamos de validar nuestra tecnología de imanes en 2021 a diseñar un reactor compacto y eficiente. Ahora nos acercamos a la fase operativa de SPARC, que servirá como base tecnológica de nuestra futura planta comercial, ARC”, explica Mumgaard.
El proyecto SPARC se encuentra actualmente en fase avanzada de construcción en Massachusetts y está previsto que logre la primera producción neta de energía de fusión en 2027. A partir de ese resultado, CFS espera trasladar las lecciones aprendidas al diseño de su primer reactor comercial, ARC, que podría entregar electricidad a la red a comienzos de la década de 2030. “Nuestro objetivo es que ARC sea la primera planta de fusión comercial del mundo”, afirma. “Ya hemos firmado acuerdos de compra de energía con empresas como Google y Eni, lo que demuestra que existe un interés real del mercado en esta tecnología”.
Helion Energy y TAE Technologies, han impulsado nuevas aproximaciones a la fusión. Sin embargo, pocas cuentan con una base científica tan sólida y un respaldo industrial comparable. “Nuestra ventaja es que no partimos de cero”, resume Mumgaard. “SPARC se apoya en décadas de investigación académica y en el conocimiento acumulado de toda la comunidad del MIT. Ahora, con la ayuda de DeepMind, podemos dar el salto hacia un desarrollo más rápido y controlado”.
Si las previsiones se cumplen, el reactor SPARC podría marcar un antes y un después en la historia de la energía. La colaboración entre CFS y Google DeepMind demuestra que la convergencia entre inteligencia artificial y ciencia aplicada no es solo una tendencia, sino un camino concreto hacia un sistema energético global más sostenible.
“Todo el mundo habla de cuánta energía va a consumir la inteligencia artificial”, concluye Bob Mumgaard, “pero la IA también puede ayudarnos a equilibrar la ecuación energética desde el lado de la oferta”.
