Los países alrededor del Mar del Norte en Europa deben coordinarse a través de las fronteras para establecer redes seguras, eficientes y escalables que permitan transportar, almacenar y utilizar carbono a la escala necesaria para cumplir los objetivos climáticos a largo plazo, afirmó el think tank EPICO en un documento de política.

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Esta red transfronteriza “debe permitir flujos de carbono sin fricciones entre países, respaldar la viabilidad financiera a largo plazo mediante economías de escala y garantizar sistemas coherentes de contabilización del carbono entre jurisdicciones, incluyendo a los principales proveedores de almacenamiento de CO₂ que se encuentran fuera de la UE”, señaló el grupo de expertos.

Mucho por hacer

Los países tendrían que desarrollar e implementar conjuntamente redes robustas de tuberías y transporte marítimo, conectando los centros industriales del interior con terminales costeras vinculadas a sitios de almacenamiento en alta mar. Al mismo tiempo, los marcos regulatorios, los procesos de autorización y los estándares deberían armonizarse, añade el documento.

La Unión Europea ha comenzado a mirar más allá de la mera reducción de CO₂ para abordar la gran proporción de emisiones de gases de efecto invernadero que son difíciles de eliminar. Lograr una economía neutra en carbono requerirá que la UE capture las emisiones de ciertos procesos industriales —por ejemplo, el cemento— y las almacene bajo tierra, al tiempo que aborde las emisiones residuales de la ganadería eliminando una cantidad equivalente de la atmósfera. Esto podría lograrse mediante métodos basados en la naturaleza, como la reforestación, o soluciones tecnológicas, como la captura directa del aire (DAC, por sus siglas en inglés).

Mar del Norte, la opción líder

Sin embargo, Europa aún enfrenta obstáculos significativos antes de que exista un sistema de gestión eficaz para almacenar y utilizar las emisiones de carbono, incluidos los costos de desarrollar un mercado a escala de la UE y la infraestructura necesaria. La UE presentó una estrategia de gestión industrial del carbono en 2024.

El Mar del Norte ha surgido como la opción líder para el almacenamiento de CO₂ a gran escala y a largo plazo, gracias a la amplia experiencia de la región en la extracción de petróleo y gas, así como a la gran cantidad de yacimientos agotados y acuíferos salinos disponibles. Una red paneuropea de transporte de CO₂ podría requerir entre 15.000 y 19.000 kilómetros de infraestructura de tuberías para 2050 a fin de cumplir con los objetivos de descarbonización.

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