En los últimos años, los híbridos enchufables han cobrado una gran relevancia en España hasta el punto de que hoy por hoy vuelven a ser los más demandados gracias a su dualidad mecánica.
Toyota, que durante años ha sido pionero en la tecnología híbrida con modelos como el Prius, ha dado un paso más apostando fuerte por los modelos enchufables y, como ya ocurriera con los HEV, ha conseguido colocar a uno de sus PHEV como uno de los grandes referente del mercado, al menos hasta la llegada de los chinos.
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Nos referimos al C-HR PHEV que hoy El Periódico de la Energía vamos a probar en profundidad desgranando los puntos que le han convertido en un auténtico líder, porque hasta hace bien poco era el phev más demandado de España hasta el subidón del BYD Seal U DM-i (prueba).
Estética concept
Toyota C-HR ha sido un referente en el segmento de los SUV compactos con un diseño atrevido y agresivo que rompía con la sobriedad tradicional de Toyota. Con la llegada de la segunda generación el C-HR ha mantenido esa evolución en diseño, ofreciendo una apariencia más moderna y dinámica, más al estilo de un concept que de un coche de producción.
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Mide 4,39 metros de largo, por 1,79 metros de ancho y 1,56 metros de alto en los que resaltan detalles como un frontal con líneas angulosas y marcadas que acentúan su carácter deportivo y dinámico gracias a la parrilla en forma de X y en la que se incrustan los faros afilados con tecnología LED y luces diurnas en forma de flecha que aportan modernidad y una gran firma lumínica.
Renault 5 E-TECH (prueba). Como es habitual esta pérdida se debe a la recolocación del depósito de combustible y a la introducción de la batería. Al menos, las formas son bastante regulares.
Espacio digtal
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En marcha y a ritmo normal, alternando casi todos los escenarios pero cubriendo más km por carretera, nosotros hemos llegado a los 50 km, con un gasto de unos 22 kWh/100 km. Cierto es que en comparación con algunos de sus principales rivales, esta autonomía se queda ya atrás, como ya nos pasó con el Mazda CX-60 PHEV (prueba), pero para el día a día va más que sobrado.






