
En un momento en que la electrificación de parque automovilístico vive su mejor momento en determinadas regiones como China o, incluso, España, la infraestructura de carga parece igualmente por fin acompañar al número creciente de modelos. Sin embargo, aunque la cantidad de cargadores es cada vez mayor y las empresas ponen el foco en los puntos rápidos, todavía se oyen voces críticas que los comparan con el repostaje de gasolina.
Un debate que se terminará con el ya conocido cargador de 1 MW desarrollado por BYD y que está a punto de llegar a Europa. Estos nuevos dispositivos, capaces de entregar hasta 1.000 kW de potencia máxima empezará a estar en funcionamiento a lo largo de 2026 pero lo harán con una diferencia muy importante frente a los que ya están activos en China.
Una en lugar de dos
Este será el primer BYD con ADN europeo
El primer modelo que podrá conectarse a estas tomas será el Denza Z9 GT, perteneciente a la firma premium de BYD. Gracias a la tecnología de batería denominada “Flash Charging Battery” y una plataforma que opera a 1.000 voltios con un multiplicador de carga de 10C, estos cargadores permiten que vehículos compatibles recuperen 400 km de autonomía en tan solo 5 minutos, o lo que es igual, cargar alrededor de 2 kilómetros por segundo.
Xpeng G9 (prueba). En pruebas reales, un BYD Tang L EV ha demostrado en China cargar 500 km en apenas 6 minutos, algo impensable con las tecnologías previas.
¿A qué vehículos va dirigida esta tecnología?
BYD amplía su gama de híbridos enchufables en España con la llegada del Seal 6 DM-i
Sea como fuere, la llegada de estos cargadores ultra potentes tendrá efectos directos en la adopción del vehículo eléctrico, especialmente entre usuarios y sectores que dependen de tiempos mínimos de parada, como flotas corporativas, coches de alta gama y transporte pesado.
