
En lo que va de año, los híbridos enchufables están demostrando brillar con fuerza en el mercado español, impulsados por la creciente demanda de vehículos electrificados y la búsqueda de alternativas a los motores convencionales. Tanto es así que España lidera con cifras récord las matriculaciones de este tipo de coches, con un crecimiento del 162,7% solo en agosto, situando a los PHEV en una cuota cercana al 13% del mercado.
Sin embargo, mientras se venden a ritmo acelerado y España avanza en la instalación de puntos de recarga, con más de 48.000 a finales de agosto, un estudio reciente realizado por Transport & Enviroment, basado en datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, revela que estos coches podrían estar emitiendo hasta cinco veces más CO2 de lo que muestran oficialmente en las pruebas. ¿Estamos ante un espejismo climático o una realidad que urge corregir?
La realidad oculta tras las emisiones
híbridos enchufables emiten en condiciones reales una media de 139 gr/km de CO2, lo que supone quintuplicar el valor medio de 28 gramos que reflejan en las pruebas oficiales. Esta brecha, lejos de disminuir, ha ido en aumento y pone en tela de juicio la contribución real de los híbridos enchufables a la reducción de emisiones y al cumplimiento de los objetivos europeos de clima.
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Que esto sea así se debe, entre otros, al mal uso que hacen los conductores de la batería y por limitaciones en el protocolo de homologación. En condiciones reales, muchos usuarios no recargan las baterías con la frecuencia necesaria, ni usan el modo eléctrico como se espera, por lo que el motor de combustión interna funciona más de lo previsto, elevando el consumo de combustible y, con ello, las emisiones de CO2.

