Logo de Shell. FOTO: Shell

La petrolera Shell ha anunciado la cancelación definitiva de su proyecto para construir una gran planta de biocombustibles en el puerto de Róterdam, tras revisar los costes y concluir que la instalación no resultaría suficientemente competitiva para responder a la demanda de combustibles bajos en carbono a precios asequibles.

La construcción de la planta, ubicada en el complejo energético y químico de Pernis, había comenzado en 2022, pero fue suspendida el año pasado mientras la compañía revisaba su viabilidad. Después de lo que describió como una “evaluación comercial y técnica en profundidad”, Shell Nederland Raffinaderij ha confirmado que no retomará las obras.

“Al evaluar la dinámica del mercado y los costes de finalización, quedó claro que el proyecto sería insuficientemente competitivo”, ha explicado Machteld de Haan, presidenta de Shell para Renovables y Soluciones de Energía. “Ha sido una decisión difícil, pero la correcta, ya que priorizamos nuestro capital en aquellos proyectos que satisfacen las necesidades de nuestros clientes y aportan valor a nuestros accionistas”, añadió.

Proyecto insignia

La planta de Róterdam había sido uno de los proyectos insignia de Shell en Europa y estaba diseñada para producir combustibles avanzados a partir de aceites usados y otras materias primas sostenibles. La compañía no ha detallado el impacto que la decisión tendrá sobre el empleo local ni el monto de las depreciaciones que derivarán de la cancelación, aunque sí ha adelantado que se reflejarán en sus próximos resultados trimestrales.

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Pese a la cancelación, Shell insistió en que sigue comprometida con el desarrollo de biocombustibles y otros productos de bajas emisiones. “Seguimos creyendo que las moléculas bajas en carbono, incluidos los biocombustibles, serán fundamentales en el sistema energético del futuro”, subrayó De Haan.

Combustibles bajos en carbono

Asimismo, la energética ha recordado que entre 2023 y 2024 destinó 8.000 millones de dólares (6.864 millones de euros) a proyectos de bajas emisiones, entre ellos energía eléctrica, hidrógeno, captura y almacenamiento de carbono (CCS) y combustibles renovables. En 2024, Shell comercializó más de 10.000 millones de litros de combustibles bajos en carbono y se convirtió en uno de los principales proveedores mundiales de combustible de aviación sostenible (SAF).

El grupo destacó además que Países Bajos sigue siendo un mercado estratégico, donde ha invertido 6.500 millones de euros en iniciativas de transición energética. Entre ellas se cuentan el proyecto de almacenamiento de CO2 Porthos, el desarrollo de hidrógeno renovable en la planta Holland Hydrogen 1 y la electrificación de procesos industriales en Moerdijk.

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