Nuevas simulaciones demuestran que las plantas raramente envían señales honestas de advertencia sobre ataques de herbívoros, ya que esto puede perjudicarlas frente a sus competidores.
Nuevas simulaciones demuestran que las plantas raramente envían señales honestas de advertencia sobre ataques de herbívoros, ya que esto puede perjudicarlas frente a sus competidores.