Poner baterías detrás del contador, es decir, en los hogares, compartidas entre vecinos de una misma comunidad, incluso en un pueblo o entre varias empresas en un polígono industrial tiene muchas ventajas y podría proporcionar muchísimos ahorros a los costes del sistema eléctrico y por tanto a la factura eléctrica de todos los españoles.

El informe EBAFLEX es una iniciativa coordinada por Samso (Joan Herrera) e impulsada por UNEF, AEPIBAL, Octopus Energy, Pimec, Ampere Energy, Beeplanet, Circutor, Cegasa, Riello Solartech Spain, sonnen y TABSpain que pretende evaluar los beneficios de la flexibilidad distribuida (entendiendo la misma como la combinación de baterías descentralizadas y gestión activa de la demanda) en el sistema eléctrico, así como su impacto económico.

Además, EBAFLEX busca proponer una serie de cambios normativos que permitan hacer realidad esta flexibilidad dentro del sistema energético. Para ello se ha realizado una prospectiva del impacto en el sistema eléctrico de la flexibilidad mediante baterías y la respuesta de la demanda. En primer lugar, se han evaluado los beneficios de esta flexibilidad en el mercado mayorista, cuantificando los beneficios para diferentes niveles de penetración en la operación del sistema, el coste a los consumidores y las emisiones asociadas del sistema.

En segundo lugar, se han analizado los ahorros en inversiones necesarias en redes de distribución que se pueden alcanzar con distintos niveles de adopción de ambas tecnologías, gestión de la demanda y baterías distribuidas, escalando los ahorros obtenidos en redes representativas a nivel peninsular en España.

Para el desarrollo del estudio se han definido una serie de escenarios proyectados para el año 2030. Estos escenarios incorporan las previsiones de generación y demanda establecidas en el PNIEC y el TYNDP (Escenario a 10 años). Están construidos mediante un modelo que planifica la capacidad de generación de punta y el almacenamiento mediante baterías, y considera una penetración de gestión de la demanda dada.

 /></p><h3>Un escenario central</h3>
<p>Este estudio lo ha realizado la Universidad Pontificia de Comillas (ICAI) y asegura que el almacenamiento distribuido junto a una gestión de la demanda podría generar unos ahorros al sistema eléctrico de cerca de 1.500 millones de euros al año.</p>
<p>Concretamente, en un escenario central se han considerado para 2030 un despliegue de baterías de 5 GW (centralizadas) y 1,4 GW (distribuidas) junto con una repuesta de la demanda residencial y comercial del 20%.</p>
<p>Con ello el resultado sería asombroso. Para el sistema se ahorrarían 1.447 millones de euros al año, o lo que es lo mismo, un 31,7%, cuantificados en ahorros en anualidades de CAPEX de tecnologías de punta (turbinas de gas en ciclo abierto) que serían unos 355 millones al año, y en costes variables del sistema: combustible, arranque/parada, O&M, emisiones y menores vertidos, unos 1.092 millones de euros al año.</p>
<p>Para el caso de la distribución del sistema, y con este mismo escenario, esta flexibilidad distribuida generaría para la red de distribución unos ahorros de 375 M€/año (77%), cuantificados en ahorros en anualidades de CAPEX y Operación & Mantenimiento de las nuevas infraestructuras en redes de distribución necesarias para cubrir el incremento de demanda pico esperado.</p>
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